MADRID, España. – Después del empate 2-2 con el Villarreal, y tras recibir silbidos durante el partido, el delantero argentino Julián Álvarez se retiró antes que sus compañeros hacia el vestuario del estadio Metropolitano, en una imagen que generó controversia entre la afición colchonera.
El técnico Diego Simeone explicó tras el encuentro que la decisión de que Álvarez no acompañara al resto del plantel a saludar a la hinchada no fue del propio jugador, sino de la directiva del club, que optó por alejarlo de la zona donde el resto del equipo agradecía el respaldo del público.
El delantero, quien había arrancado el partido en el banquillo de suplentes, fue recibido con una fuerte silbatina desde que su imagen apareció en las pantallas del Metropolitano, y el rechazo se mantuvo cada vez que tocaba el balón tras su ingreso en el minuto 67. Uno de los aficionados llegó a lanzarle una camiseta del club, gesto que Álvarez esquivó sin detenerse.

El ambiente hostil se produce en medio del conflicto que mantiene el atacante con la dirigencia rojiblanca, luego de que solicitara su salida hacia el Barcelona durante el reciente mercado de fichajes, petición que el club rechazó de forma tajante.
Pese al episodio, Simeone reiteró antes del partido que Álvarez continúa siendo una pieza importante para su proyecto deportivo, subrayando que los equipos que aspiran a ganar títulos necesitan contar con delanteros de jerarquía y que ambos ya habían logrado éxitos importantes trabajando juntos en el pasado.
El resultado dejó al Atlético de Madrid con un empate en la segunda jornada de LaLiga, en un partido marcado más por la tensión en las gradas que por lo ocurrido dentro del terreno de juego.