Por venganza, “El Gato Negro” planificó la masacre

La captura de Alexis Molina Mencía, alias «El Gato Negro», señalado como el líder de la agrupación criminal responsable de la masacre que dejó 20 muertos en la comunidad de Rigores, Trujillo, abrió una ventana oscura hacia un crimen anterior que ahora se perfila como el detonante de uno de los hechos de sangre más estremecedores registrados en Honduras en lo que va del año.

Todo apunta a que la chispa que encendió esa hoguera de muerte fue el asesinato de Ruth Nohemí Monroy, una adolescente de apenas 17 años y esposa del ahora detenido, quien perdió la vida en febrero pasado en la comunidad de Panamá, municipio de Trujillo, en circunstancias que sacudieron a la zona por su brutalidad.

Según información extraoficial, varios hombres armados atacaron la vivienda donde se encontraba la joven y luego provocaron deliberadamente un incendio que consumió la estructura por completo.

Cuando bomberos y policías lograron sofocar las llamas, encontraron el cuerpo calcinado de Ruth Nohemí entre los escombros, un hallazgo que generó conmoción en toda la comunidad.

Tres meses después, el 21 de mayo, una finca de palma africana en Rigores se convirtió en escenario de una ejecución masiva con 20 víctimas mortales.

Tras la captura de «El Gato Negro» el martes pasado, comenzaron a circular versiones que vinculan directamente ambos hechos, señalando que la masacre fue una represalia planificada y fría por el asesinato de su esposa adolescente.

Sin embargo, las autoridades han actuado con cautela y hasta el momento no han confirmado oficialmente esa conexión.

Los equipos de investigación mantienen abiertas varias líneas de trabajo, recopilando pruebas para determinar con certeza el móvil de la masacre y establecer el grado de participación de cada uno de los implicados.

Detrás de 20 cadáveres en una finca, podría estar el llanto de un hombre que perdió a su esposa de 17 años entre las llamas.