La venganza llegó, pero no fue sencilla. El Olimpia derrotó 3-2 al Real España en un partido vibrante, intenso y lleno de emociones disputado en el estadio «Chelato» Uclés de Tegucigalpa, en un clásico que mantuvo en vilo a la afición merengue hasta el pitazo final y que dejó en evidencia la capacidad de reacción de la máquinas sampedrana, que nunca se rindieron pese a ir perdiendo por tres goles.
Los blancos salieron enchufados desde el primer minuto. Jerry Bengtson abrió el marcador a los apenas seis minutos de juego, adelantando al Olimpia con un tanto que encendió el estadio capitalino y marcó el tono de lo que sería una noche de fútbol de alto voltaje.

La primera parte terminó con ventaja merengue, con el equipo local dueño del partido y del marcador.
La segunda mitad trajo más emociones. Al minuto 49, Yustin Arboleda amplió la ventaja del Olimpia con una anotación que parecía sentenciar el duelo, y cuatro minutos después, Daniel Aparicio selló el 3-0 en propia puerta, dejando al Real España al borde del precipicio con apenas cuarenta minutos por delante.

Sin embargo, los catedráticos de San Pedro Sula demostraron carácter y orgullo. Gonzalo Ritacco descontó a los 64 minutos y Eddie Hernández puso el 3-2 al minuto 80, generando los últimos diez minutos más angustiantes para la afición merengue, que vivió con el corazón en la garganta el cierre del encuentro mientras el Olimpia defendía con dientes apretados la mínima ventaja.

Al final, la resistencia blanca prevaleció. Los tres puntos se quedaron en Tegucigalpa, dándole al Olimpia un triunfo anímico y en la tabla que fortalece su posición en el torneo y alimenta las aspiraciones de un equipo que vive para ganar títulos y protagonizar noches grandes como esta.