Singapur. El buque tanque Rich Starry, sancionado por Estados Unidos, regresó 15 de abril al Estrecho de Ormuz tras haber salido del Golfo el día anterior, según datos de tráfico marítimo.
El intento de atravesar el bloqueo naval impuesto por Washington sobre embarcaciones que operan en puertos iraníes fracasó, reforzando la presión sobre las rutas energéticas de la región.
El bloqueo, anunciado recientemente por la administración estadounidense, busca impedir que buques vinculados a Irán continúen con operaciones de carga y descarga en sus puertos.
En las primeras jornadas de aplicación, varios barcos fueron obligados a regresar, lo que ha reducido de manera significativa el tránsito habitual en la zona.
El Rich Starry, propiedad de la compañía Shanghai Xuanrun Shipping Co, había cargado metanol en Emiratos Árabes Unidos antes de intentar cruzar hacia aguas iraníes. Sin embargo, la vigilancia estadounidense obligó a la nave a retroceder, evidenciando la efectividad inicial de la medida.

La tensión en el Golfo se ha incrementado desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que ha puesto en riesgo la estabilidad del suministro energético mundial.
El Estrecho de Ormuz, considerado una de las rutas más estratégicas del planeta, concentra cerca de una quinta parte del comercio global de petróleo, por lo que cualquier alteración en su tránsito genera preocupación en los mercados internacionales.
Expertos señalan que la situación podría derivar en un aumento de los costos de transporte marítimo y en mayores primas de seguros para las navieras que operan en la región.
Al mismo tiempo, países dependientes del crudo del Golfo observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos, conscientes de que un bloqueo prolongado tendría repercusiones directas en sus economías.
El regreso del Rich Starry marca un episodio más en la creciente disputa marítima, subrayando la fragilidad del comercio energético en medio de un escenario de alta tensión geopolítica.