La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan-UNAH), reveló un preocupante deterioro en la alimentación de la población hondureña.
Según sus estadísticas, entre el 40 % y el 45 % de los hogares han reducido su ingesta diaria de tres a solo dos comidas, como consecuencia directa de la crisis económica, el incremento sostenido en los precios de los alimentos y la pérdida de poder adquisitivo de las familias.
El informe estima que esta situación afecta a más de un millón de hogares, poniendo en riesgo a al menos 2.2 millones de personas que podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda en los próximos meses.

Christian Manzanares, integrante del equipo técnico del Obsan-UNAH, explicó que las familias se ven obligadas a aplicar medidas de austeridad extrema, como reducir el número de tiempos de comida o sustituir productos nutritivos por opciones más baratas y menos adecuadas.
“Esto refleja un deterioro significativo en el poder adquisitivo de los hogares”, señaló.
El panorama se agrava con los datos del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS-UNAH), que indican que 6.7 millones de hondureños viven en condiciones de pobreza, de los cuales 4.4 millones están en pobreza extrema y cerca de 1.3 millones sobreviven con menos de un dólar al día.
Estas cifras evidencian las profundas desigualdades estructurales que afectan especialmente a los sectores más vulnerables: zonas rurales, hogares con niños y adolescentes, y familias de bajos ingresos.
La UNAH subraya la urgencia de implementar políticas públicas integrales y de largo plazo, incluyendo apoyo directo a la producción agrícola, control de precios de la canasta básica, fortalecimiento de programas sociales de alimentación y estrategias de adaptación al cambio climático que impacta los cultivos.