Washington. – Tras más de una semana de iniciada la guerra, las administraciones de Washington y Tel Aviv han mantenido conversaciones sobre la posibilidad de mandar fuerzas especiales en una etapa posterior del conflicto. El objetivo sería asegurar las reservas nucleares del régimen iraní, de acuerdo con cuatro fuentes anónimas citadas por Axios.
La discusión refleja la creciente preocupación de ambos gobiernos por el potencial uso del uranio enriquecido en manos de Teherán. Aunque no se ha tomado una decisión definitiva, el análisis de escenarios militares incluye operaciones de alto riesgo en territorio iraní, con el fin de impedir que el material pueda ser utilizado para fines bélicos.
CONDICIONES Y CAUTELA

El presidente Donald Trump reiteró que solo enviaría tropas si existiera “una muy buena razón”, subrayando que cualquier despliegue debe estar justificado por la seguridad nacional y los intereses estratégicos de Estados Unidos. Israel, por su parte, ha insistido en la necesidad de neutralizar las capacidades nucleares iraníes, argumentando que representan una amenaza directa para su supervivencia.
Fuentes diplomáticas señalan que la coordinación entre ambos países se mantiene estrecha, aunque persisten dudas sobre la viabilidad de una operación de este tipo. La complejidad logística, el riesgo de escalada regional y la reacción internacional son factores que pesan en la evaluación.
Mientras tanto, Irán ha advertido que cualquier intento de confiscar sus reservas será considerado una agresión y responderá con firmeza. La comunidad internacional observa con inquietud el desarrollo de los acontecimientos, consciente de que una intervención militar podría desatar consecuencias imprevisibles en Medio Oriente.
El debate sobre el envío de tropas especiales se suma a la tensión creciente en la región, donde las hostilidades han puesto en evidencia la fragilidad de los equilibrios diplomáticos y la urgencia de encontrar soluciones que eviten una escalada nuclear.