Call of Duty en bombardeos a Irán

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Un breve video de 14 segundos publicado en la cuenta oficial de la Casa Blanca ha desatado un intenso debate en Estados Unidos.

La pieza comienza con una escena del popular videojuego Call of Duty, seguida de imágenes de aviones de combate despegando desde un portaaviones, misiles surcando el cielo y explosiones en cámara lenta.

 Todo ello acompañado por la canción Bonfire de Childish Gambino y la voz grave de un narrador que proclama: We’re winning this fight.

La edición incluye además un fragmento repetido del personaje animado SpongeBob SquarePants diciendo: Wanna see me do it again?”.

El resultado es un montaje que mezcla estética de entretenimiento digital con propaganda militar.

Según la administración Trump, estos videos forman parte de una estrategia de comunicación en redes sociales para “explicar y promover” la campaña de bombardeos contra Irán.

La intención declarada es llegar a un público joven y habituado al consumo de contenidos audiovisuales breves, apelando a códigos culturales de videojuegos y caricaturas.

Sin embargo, la iniciativa ha recibido fuertes críticas. Analistas de comunicación política y organizaciones civiles consideran que se trata de un recurso “distorsionado y de mal gusto” para justificar acciones bélicas.

Señalan que el uso de personajes infantiles y música popular trivializa la gravedad de un conflicto internacional y convierte la guerra en espectáculo.

Expertos en ética mediática advierten que esta estrategia puede erosionar la percepción pública sobre la seriedad de las decisiones militares, al presentar bombardeos reales con la estética de un videojuego.

Además, cuestionan la legitimidad de emplear símbolos culturales ampliamente reconocidos —como SpongeBob— en mensajes oficiales de gobierno.

La polémica refleja el creciente peso de las redes sociales en la comunicación política contemporánea.

Lo que antes se transmitía mediante discursos solemnes ahora se difunde en clips diseñados para viralizarse.

El debate sobre los límites de la propaganda digital y la responsabilidad institucional en tiempos de guerra se intensifica, mientras la administración defiende su campaña como una forma “innovadora” de llegar a la ciudadanía.