Violencia obliga a suspender Querétaro vs Juárez

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El partido entre Querétaro y Juárez, correspondiente a la séptima jornada del torneo Clausura de la Liga MX, fue suspendido este domingo debido a hechos violentos registrados en la ciudad de Querétaro.

La decisión fue anunciada oficialmente por la Liga MX, que señaló que las condiciones de seguridad no estaban garantizadas para la realización del encuentro.

El duelo debía disputarse en el estadio La Corregidora, escenario que también está programado para recibir el próximo miércoles un amistoso internacional entre la selección mexicana y el combinado de Islandia, como parte de la preparación rumbo al Mundial 2026.

Sin embargo, los disturbios generados tras la confirmación del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), obligaron a las autoridades a tomar medidas preventivas.

La violencia se desató en distintos puntos de la región, con bloqueos, incendios de vehículos y enfrentamientos que generaron alarma entre la población.

En este contexto, la Liga MX, en coordinación con las autoridades locales y federales, determinó que no existían las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de jugadores, cuerpo técnico, aficionados y personal operativo.

La suspensión del encuentro representa un golpe para la programación del torneo Clausura, ya que el partido será reprogramado en fecha por definir. Además, pone en duda la realización del amistoso internacional previsto en el mismo estadio, lo que dependerá de la evolución de la situación de seguridad en los próximos días.

La Liga MX expresó su solidaridad con la ciudadanía afectada y reiteró su compromiso de priorizar la integridad de todos los involucrados en el espectáculo deportivo. Por su parte, los clubes Querétaro y Juárez manifestaron su disposición a acatar las medidas y colaborar con las autoridades para el restablecimiento del orden.

La crisis de violencia vinculada al narcotráfico vuelve a impactar directamente en el fútbol mexicano, evidenciando la fragilidad de los eventos deportivos frente a la convulsión social que atraviesa el país.