San Pedro Sula. – La crisis en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de San Pedro Sula alcanza niveles alarmantes. Pacientes renales denuncian que desde hace seis meses el hospital carece de medicamentos e insumos básicos para atenderlos, lo que los ha dejado prácticamente condenados a morir.
Cada día acuden en busca de asistencia, pero la respuesta que reciben es la misma: “no hay”.
Uno de los mayores problemas es la falta de catéteres para hemodiálisis, indispensables para limpiar la sangre.

Su costo oscila entre 18 mil y 22 mil lempiras, una cifra imposible de cubrir para la mayoría de los pacientes.
Ante la imposibilidad de adquirirlos, muchos enfermos se resignan a esperar el desenlace en sus viviendas, mientras otros lloran en las gradas del hospital al ver cómo su salud se deteriora rápidamente.
Los médicos del IHSS han advertido que, de no resolverse la situación, se verán obligados a cerrar la sala de hemodiálisis, ya que tampoco cuentan con suficientes enfermeras para atender la creciente demanda.
De acuerdo con los especialistas, si el problema no se soluciona este fin de semana, la próxima será crítica y pondrá en riesgo la vida de decenas de pacientes.

La población afectada exige acciones inmediatas de parte de las autoridades del Seguro Social.
Señalan que ni siquiera hay vendas disponibles y responsabilizan a la administración anterior, que en un año no realizaron compras de insumos médicos, pese a que las deducciones mensuales de sus salarios continúan aplicándose.
La situación genera indignación y desesperación entre los pacientes y sus familias, quienes claman por una respuesta urgente que garantice el derecho a la salud y evite más muertes prevenibles.
El IHSS enfrenta así uno de los mayores retos de su historia reciente, con la vida de cientos de hondureños en juego.