El diputado del Partido Nacional, Kilvett Bertrand, presentó una moción ante el Congreso Nacional para que el Ministerio Público envíe una comisión de fiscales a los Estados Unidos y se haga entrega de los 24 audios que el consejero Marlon Ochoa presentó como pruebas ante la institución.
Según Bertrand, dichos audios son falsos y fueron creados mediante inteligencia artificial, lo que, de confirmarse, representaría un grave fraude procesal.
“Presento esto porque estoy seguro de que son completamente falsos; si no, sería medio ridículo pegarse un tiro en el pie.
Lo estamos presentando porque sabemos que ni Tomás ni Cossette tuvieron absolutamente nada que ver”, declaró el legislador, aludiendo a las personas señaladas en los audios.
Bertrand insistió en que se trata de una manipulación fabricada por Ochoa, a quien calificó como “delincuente” por haber roto la ley al inventar pruebas.

La moción busca que los fiscales hondureños puedan verificar directamente en territorio estadounidense la autenticidad de los archivos, garantizando transparencia en el proceso.
Bertrand subrayó que la intención es desenmascarar lo que considera una estrategia política para desacreditar a figuras del Partido Nacional y manipular la opinión pública.
El caso ha generado un intenso debate en el ámbito político y jurídico hondureño. Mientras algunos sectores respaldan la solicitud de Bertrand, otros consideran que el Ministerio Público debe actuar con cautela y esperar resultados técnicos antes de emitir conclusiones.
La polémica también pone en el centro de la discusión el uso de inteligencia artificial en la creación de pruebas falsas, un tema que preocupa a expertos en derecho y tecnología.
De prosperar la moción, la investigación podría marcar un precedente en la forma en que se manejan evidencias digitales en Honduras y abrir un debate más amplio sobre la regulación del uso de herramientas tecnológicas en procesos judiciales.