El fenómeno therian, que ha cobrado visibilidad a través de videos virales, encuentros juveniles y debates en redes sociales, genera alarma, curiosidad y confusión entre padres, docentes y adolescentes.
La pregunta recurrente —si ser therian constituye una enfermedad mental— ha motivado la intervención de especialistas para orientar el abordaje clínico y social del fenómeno.

La psicóloga forense y analista conductual Verónica Castro aclara con precisión que no existe reconocimiento oficial del therianismo como diagnóstico en los manuales psiquiátricos o psicológicos: “No podemos decir que oficialmente sea un diagnóstico médico psicológico porque no está reconocido como un trastorno mental”. Castro advierte, sin embargo, que la discusión pertinente no debe centrarse en etiquetar la identidad, sino en evaluar el funcionamiento psicosocial del individuo y su bienestar.
Según la experta, un therian no cree físicamente ser un animal; más bien, su identidad se alinea con una forma de vida animal. Puede sentir afinidad o pertenencia a la naturaleza de un gato, un lobo o un perro, a la vez que reconoce su condición biológica humana. Esta distinción es relevante para comprender la experiencia subjetiva sin patologizarla automáticamente.

Castro también diferencia therian de otherkin: mientras los therians se identifican interna o espiritualmente con animales, los otherkin pueden reconocerse parcial o totalmente como seres no humanos, incluidos seres mitológicos o fantásticos. Desde la perspectiva psicológica, estas identidades pueden concebirse como formas de identidad psicológica, conexiones espirituales o representaciones simbólicas de rasgos personales.

Frente a la inquietud social, especialistas recomiendan enfoques clínicos centrados en el funcionamiento: evaluar la salud mental, la presencia de angustia significativa, la capacidad de relación e integración social y el riesgo para sí o para otros. La recomendación es abordar el tema con escucha profesional, respeto y evaluación individualizada, evitando estigmatizaciones que puedan agravar malestar o aislamiento en jóvenes que exploran su identidad.