Atracó en el puerto de Matanzas el buque Nicos IV, con bandera de San Vicente y las Granadinas, según reportes de agencias noticiosas y avistamientos en la zona. La llegada del tanquero ocurre en un momento crítico para Cuba, que atraviesa uno de los peores periodos de escasez de combustible en décadas.
Aunque no se ha confirmado la cantidad de crudo que transporta el navío, su presencia genera expectativas en la población, que enfrenta largas jornadas de espera y restricciones para abastecerse de gasolina.
La crisis energética golpea la movilidad, la producción y la vida cotidiana en la isla, donde los ciudadanos deben recurrir a aplicaciones móviles para programar turnos en las estaciones de servicio.
El sistema de citas digitales impuesto por el régimen ofrece fechas de abastecimiento que, en muchos casos, se extienden por semanas o incluso meses.
Esta medida ha generado frustración entre los cubanos, quienes denuncian que la escasez limita su capacidad de trabajar, estudiar y realizar actividades básicas.

La llegada del Nicos IV podría aliviar parcialmente la situación, aunque persisten dudas sobre la magnitud del cargamento y su impacto real en la distribución nacional.
Analistas señalan que la crisis energética en Cuba responde tanto a la caída de suministros externos como a problemas estructurales en la refinación y gestión interna.
El episodio refleja la vulnerabilidad de la isla frente a la dependencia del petróleo importado y la falta de alternativas energéticas sostenibles.
Mientras tanto, la población espera que el arribo del tanquero represente un respiro, aunque sea temporal, en medio de una crisis que ha puesto a prueba la resistencia cotidiana de los cubanos.