Estado en rojo: Embargos por L3,300 millones dejan sin liquidez al gobierno

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El presidente Nasry Asfura alertó en San Pedro Sula que el “Estado está en rojo; debemos L17 mil millones y hay que pagarlos”. La advertencia refleja la magnitud de la crisis financiera que enfrenta la nueva administración, marcada por deudas heredadas y embargos judiciales que han paralizado la gestión pública.

El ministro de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, reveló que en apenas diez días de gobierno se han recibido embargos por 3,300 millones de lempiras. Las órdenes judiciales se ejecutan directamente contra la Caja Única del Tesoro, lo que deja sin liquidez al Estado para atender otras obligaciones esenciales. Esta situación ha generado un virtual colapso administrativo, ya que los recursos disponibles son debitados automáticamente para cumplir con los mandatos judiciales.

A la emergencia se suma una deuda flotante de 24 mil millones de lempiras, además de más de 3 mil millones pendientes con los constructores, compromisos heredados de la administración de la expresidenta Xiomara Castro. El propio Asfura reconoció que “estamos en números rojos; debemos 17 mil millones y hay que pagarlos”, subrayando la necesidad de decisiones responsables para garantizar la estabilidad económica.

La administración ha declarado emergencia en el sector salud, aprobando un decreto que permite compras expeditas de medicamentos y material sanitario. El presidente asumió directamente el control de la Secretaría de Salud para acelerar la respuesta. Paralelamente, se envió al Congreso Nacional un decreto de emergencia vial que busca reparar miles de kilómetros de carreteras antes de la Semana Santa, con el objetivo de garantizar la movilidad durante las vacaciones de verano.

La crisis económica múltiple que enfrenta el gobierno de Asfura refleja la presión de las obligaciones judiciales y la pesada carga de la deuda pública. El reto inmediato es sanear las finanzas estatales y recuperar la capacidad de gestión, en un contexto donde los compromisos con maestros, constructores y el sistema de salud no admiten más retrasos.