Las estafas románticas en línea alcanzaron un nivel de sofisticación sin precedentes en 2026, y los especialistas advierten que la comunidad latina está siendo particularmente vulnerable a estas trampas digitales.
Lo que antes eran simples engaños de “corazones solitarios” se ha transformado en un fraude altamente tecnológico, impulsado por inteligencia artificial, robo de datos personales y manipulación emocional a gran escala.
Según expertos en ciberseguridad, los estafadores ya no se limitan a enviar mensajes genéricos. Ahora seleccionan cuidadosamente a sus víctimas utilizando información obtenida de redes sociales y bases de datos filtradas.
Con ayuda de algoritmos de IA, crean perfiles falsos convincentes, capaces de sostener conversaciones prolongadas y generar confianza. Una vez establecida la relación, los delincuentes suelen presionar para mover la comunicación fuera de las aplicaciones de citas, evitando videollamadas y acelerando la intimidad emocional.
Las señales de alarma más comunes incluyen solicitudes de dinero en criptomonedas como USDT, transferencias a plataformas de inversión fraudulentas o compras de tarjetas regalo.

En México, por ejemplo, se estima que 2 de cada 10 personas han sido afectadas por algún tipo de fraude sentimental en línea, una cifra que refleja la magnitud del problema en la región.
Los especialistas subrayan que la vulnerabilidad de los latinos se relaciona con factores culturales y sociales: la confianza en vínculos afectivos, el uso creciente de aplicaciones de citas y la falta de campañas de prevención específicas en español.
Además, las fechas como San Valentín se han convertido en temporadas de alto riesgo, donde los estafadores intensifican sus operaciones aprovechando la búsqueda de compañía.
Las autoridades recomiendan desconfiar de perfiles que eviten la interacción en tiempo real, verificar identidades antes de compartir información personal y nunca enviar dinero a personas conocidas únicamente en línea. La educación digital y la denuncia temprana son claves para frenar esta ola de fraudes que amenaza tanto la seguridad económica como la estabilidad emocional de miles de latinos.