El recién nombrado ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, presentó las nuevas directrices institucionales que marcan un cambio de paradigma en la política de seguridad pública de Honduras.
El funcionario afirmó que el país no puede continuar bajo un estado de excepción permanente, como ocurrió durante más de tres años en la administración anterior, y que la estrategia se enfocará en la criminalidad con planes focalizados.
Velásquez explicó que el estado de excepción debía ser una medida extraordinaria y temporal, pero su prolongación implicó vulnerar derechos de la población.
En su lugar, anunció un régimen de intervención focalizada en los territorios con mayor violencia, sin suspender garantías constitucionales.

“Nuestra prioridad es la protección del pueblo hondureño. Por orden de la Presidencia, estamos volcando toda nuestra capacidad logística y humana a las calles”, enfatizó.
El plan estratégico se concentrará en 30 municipios con alta incidencia de extorsión y criminalidad, apoyado en tres pilares: uso de tecnología y análisis de datos para desarticular estructuras delictivas, fortalecimiento de capacidades científicas con enfoque de género y coordinación técnica con operadores de justicia para asegurar sentencias efectivas.
Asimismo, anunció un proceso de optimización del talento humano, retirando agentes asignados a la seguridad de funcionarios para reintegrarlos a labores de patrullaje y prevención. Velásquez subrayó que la seguridad de los gobernantes no será prioridad, siguiendo la instrucción del presidente Nasry Asfura de concentrar los recursos en la ciudadanía.
El ministro destacó la necesidad de mejorar la coordinación interinstitucional con el Ministerio Público, Poder Judicial y sistema penitenciario, especialmente en investigaciones complejas como la extorsión y los feminicidios. Finalmente, rindió homenaje a los policías fallecidos recientemente en Lempira, asegurando acompañamiento integral a sus familias.