El diputado liberal Jhosy Toscano reaccionó con firmeza a las acusaciones del expresidenciable Salvador Nasralla, quien señaló que algunos legisladores se “vendieron” para respaldar la elección de Tomás Zambrano como presidente del Congreso Nacional. Toscano calificó los señalamientos como “injustos” y aseguró que mantiene “las manos limpias”.
“Si los que comen en su mesa no le dicen la verdad, yo se la voy a decir”, expresó Toscano, en alusión al círculo cercano de Nasralla.
Negó haber recibido dinero y pidió que se investigue quiénes realmente ofrecieron sobornos para influir en la votación.
Reconoció su respeto por Nasralla, pero aclaró que su apoyo siempre estuvo condicionado a la coherencia del proyecto político.

La elección de Zambrano como presidente del Congreso generó divisiones dentro del Partido Liberal y tensiones con la oposición. Toscano señaló que el “capricho” por la silla legislativa le costó al liberalismo perder espacios políticos clave.
Analistas consideran que este enfrentamiento refleja la fragilidad de las alianzas opositoras y la falta de cohesión en torno a Nasralla.
El episodio también revive las críticas sobre prácticas de clientelismo y compra de votos en el Congreso. La confrontación entre Toscano y Nasralla abre un nuevo capítulo en la política hondureña, marcado por acusaciones de corrupción y traiciones internas. Mientras Toscano insiste en que no recibió dinero, el llamado a investigar quiénes ofrecieron sobornos podría escalar la tensión y poner en evidencia las fracturas dentro de la oposición