Los Cleveland Cavaliers firmaron una victoria contundente de 129-99 sobre Los Angeles Lakers, en un partido cargado de simbolismo: podría haber sido la última vez que LeBron James, oriundo de Akron, jugara en Cleveland como profesional. A sus 41 años, el astro apenas sumó 11 puntos en 27 minutos, en una noche donde los Cavs mostraron su mejor versión colectiva y dejaron sin respuesta a los angelinos.
El encuentro se rompió en el tercer cuarto, cuando los Cavaliers desplegaron un juego ofensivo arrollador liderado por Donovan Mitchell (25 puntos) y el sólido aporte de Jarrett Allen (17 puntos y 9 rebotes). La defensa local neutralizó a Anthony Davis y limitó a LeBron, quien no pudo superar la presión de un equipo que atraviesa su mejor racha de la temporada con cinco victorias consecutivas.

La derrota fue la más amplia sufrida por James en Cleveland como visitante. En sus 13 visitas desde que dejó a los Cavs en 2018, nunca había anotado menos de 20 puntos. Su récord en la ciudad ahora es de 10 triunfos y 3 derrotas, con dos caídas consecutivas en sus últimas presentaciones.
El ambiente en el Rocket Mortgage FieldHouse fue especial: la afición recordó el campeonato de 2016 y coreó el nombre de LeBron en varias ocasiones, consciente de que podría tratarse de su despedida definitiva. Mientras tanto, los Cavaliers consolidan su posición en la Conferencia Este, mostrando un núcleo joven y competitivo que ilusiona a la ciudad.
Para los Lakers, la derrota expone problemas de consistencia y dependencia de su veterano líder. Con la temporada avanzando, deberán ajustar su estrategia si quieren mantenerse en la lucha por los playoffs. Cleveland, por su parte, celebra un triunfo histórico que refuerza su identidad y marca un posible cierre de ciclo para la leyenda local.