Crisis ártica: tensión entre Washington y Copenhague

Comparte si te gusta

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, reiteró que el mundo “como se ha conocido hasta ahora se acabará” si Estados Unidos decide tomar por la fuerza Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa y aliado de la OTAN.

En un acto del Partido Social Liberal transmitido por la cadena TV2, Frederiksen subrayó que se trata de un “momento decisivo” para la alianza occidental. “Si los estadounidenses dan la espalda a la alianza al amenazar a un aliado, entonces el mundo se detendrá”, afirmó.

El presidente de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, agradeció el respaldo de seis países europeos —España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Polonia— que firmaron una declaración conjunta defendiendo la integridad territorial de la isla.

La OTAN recordó que su principio central es la defensa colectiva y advirtió que un ataque contra Groenlandia rompería la seguridad de todos los aliados.

Trump, por su parte, insistió en que Washington “hará algo con Groenlandia, les guste o no”, sugiriendo incluso la opción militar.

Groenlandia, con apenas 56.000 habitantes, posee yacimientos de tierras raras y minerales estratégicos, además de una ubicación clave en el Ártico para rutas marítimas y bases militares. Estados Unidos ya mantiene instalaciones en la isla, como la base aérea de Thule, pero busca ampliar su control en un escenario de creciente rivalidad con Rusia y China.

Frederiksen evitó responder si su gobierno tiene un plan de contingencia ante una eventual acción militar estadounidense. Sin embargo, analistas señalan que cualquier intento de anexión forzada pondría en riesgo 80 años de cooperación transatlántica y podría significar el fin de la OTAN.

La crisis coloca a Europa en un dilema: defender la soberanía de Groenlandia y la credibilidad de la alianza, o enfrentar una fractura sin precedentes en la relación con Washington.